Hoy 24 de octubre los recuerdos vienen solos. Cada día de este mes era un suceso familiar: el cumple de mi padre. Ya 107 años sería mucho pedirle a la vida, pero que me critique la vida yo quisiera tenerte, como mismo me dijiste al llegar a los 92: “Quiero vivir 92 más”.
Pero como las cosas no son como uno quisiera tengo que conformarme y apelar a los recuerdos, esos que no se olvidan sobre todo los más alegres. Ya tengo bastante con no tenerte para encima rememorar pasajes tristes.
Como un mes antes de partir me dijiste: “No te preocupes, donde quiera que esté voy a estar bien”, con eso me consuelo. Al decirme esa frase imagino viviste sin remordimientos ni asuntos pendientes. Tus memorias, escritas de tu puño y letra hablan por sí solas de esa linda niñez y juventud que tuviste. Recuerdo en una de sus partes cómo confesaste que estabas en la casa del campo de Papá Rafael, tu abuelo materno, y para hacerte regresar a casa mis abuelos tuvieron que comprarte un caballito. Te encontrabas encantado en ese sitio donde, según tu inocencia no hacía falta el dinero porque ibas a las tiendas, comprabas y solo anotaban, ¡pobre abuelo!
Como un mes antes de partir me dijiste: “No te preocupes, donde quiera que esté voy a estar bien”, con eso me consuelo. Al decirme esa frase imagino viviste sin remordimientos ni asuntos pendientes. Tus memorias, escritas de tu puño y letra hablan por sí solas de esa linda niñez y juventud que tuviste. Recuerdo en una de sus partes cómo confesaste que estabas en la casa del campo de Papá Rafael, tu abuelo materno, y para hacerte regresar a casa mis abuelos tuvieron que comprarte un caballito. Te encontrabas encantado en ese sitio donde, según tu inocencia no hacía falta el dinero porque ibas a las tiendas, comprabas y solo anotaban, ¡pobre abuelo!
El otrora Círculo de Profesionales era un lugar recurrente por nosotros. Allí permanecía ese camagüeyano y maestro de la música Jorge González Allué y su grupo que nos llevaba a bailar Son de Almendra ¡cómo lo disfrutábamos!, modestia aparte hacíamos una buena pareja danzonera.
Son muchos los recuerdos pero no quiero se me agoten. Sí responderte algo que me preguntabas cantando y me hacía llorar. Entonabas con una voz medio engolada aquello de: Muñequita linda/de cabellos de oro/de dientes de perlas/labios de rubí/Dime si me quieres/como yo te adoro/si de mí te acuerdas/como yo de ti/ y a veces escucho un eco divino/que envuelto en la brisa/ parece decir/sí te quiero mucho/mucho, mucho, mucho/tanto como entonces/siempre hasta morir…
Hoy te regalo esta respuesta y sin llorar, lo juro. Ese eco divino es cierto: sí te quiero mucho/mucho, mucho, mucho/tanto como entonces/siempre hasta morir.