sábado, 2 de mayo de 2015

¿Frustración?, no



Hace días le doy vueltas a este asunto de cambiar en alguito mi perfil de este blog, pero quienes han tenido la gentileza de interesarse y leerlo merecen una aclaración.
Resulta que con apenas siete años comencé mis estudios de ballet, con esa queridísima y recordada Profesora Vicentina de la Torre. La idea fue de mi padre, él era amante de la Cultura toda, por supuesto, la que a su modo de ver era la mejor. Mi madre no estaba muy convencida de que fuese una buena idea, tenía un poco de prejuicios al respecto, en los que mi padre nunca creyó.
Gracias a que, imagino, se pusieron de acuerdo comencé mis clases. Empecé una nueva vida, linda sí, trabajosa a la vez. Llevaba, como todas las niñas que compartían conmigo, una doble carga. Los estudios, más esa cansable dosis de clases y ensayos, de los cuales una vez leí que un bailarín gastaba la misma energía que un cargador de vigas de acero durante ochos horas, ¿se imaginan?

No quiero decir con esto que justifico el dejar mis sueños en el camino. Todo lo contrario, lo asumo. Y lo asumo porque otras lo lograron y de qué manera, todavía están aquí o andan por el mundo dejando su sabiduría; primero como bailarinas y después como profesoras. Tuve la satisfacción de bailar a teatro lleno los fines de curso, fue una etapa muy especial de mi vida. Recuerdo el primer día que usé mis zapatillas de punta, ¡qué dolor!
Durante el primer tiempo hubo que apelar a exámenes eliminatorios, éramos muchas y sin las condiciones requeridas para llegar, y digo llegar con toda la responsabilidad posible a la hora de calificar a una buena intérprete de la danza clásica o a una maestra que se respetara. No olvido ese día, ¡Cuántas lágrimas derramadas de niñas y sus familias!, por suerte pasé mis pruebas sin dificultades.
Creo que  nunca hubiera estado entre esas excelentes bailarinas, como aquella que inició sus primeros pasos en mi grupo: Ofelita González, y que desde el primer día descolló, tanto así, que muy niña fue para la capital y allá terminó su carrera, ella fue de las primeras figuras del Ballet Nacional de Cuba; si embargo, quizá me hubiese colocado como un buen cuerpo de baile, que también tiene su encanto o una profesora con Vicentina como la mejor de los paradigmas entonces.
Las niñas de Vicentina teníamos fama a nivel nacional, por ser educadas, respetuosas, disciplinadas..., con ella se aprendía de ballet  y de lo que lleva implícita una educación con todas las de la ley. Ella estaba pendiente de los amores de sus discípulas, de si se enfermaban, de lo que pareciera más insignificante. Verdaderamente, como dijo José Mujica, expresidente de Uruguay y que pulula en las redes sociales: “No le pidamos al docente que arregle los agujeros que hay en el hogar”, quien agregó: “En la casa se aprende a saludar, dar las gracias, ser limpio, ser honesto, ser puntual, ser correcto, hablar bien, no decir groserías, respetar a los semejantes y a los no tan semejantes, ser solidario, comer con la boca cerrada, no robar, no mentir, cuidar la propiedad y la propiedad ajena, ser organizado. En la escuela se aprende matemáticas, lenguaje, ciencias, estudios sociales, inglés, geometría y se refuerzan los valores que los padres y las madres han inculcado a sus hijos. Muy difícil es, hacer que el latón brille como el oro”, fin de la cita.
Tengo que decir que concuerdo plenamente con Pepe Mujica, como le decimos con mucho respeto la mayoría; no obstante, con Vicentina ocurría algo especial. Ella era capaz de inculcarle a sus alumnas, había muy pocos varones en esa época, creo que dos a lo sumo, todos esos valores. Puede parecer increíble, mas así era.
Pero sucedió que la adolescencia tiene sus cosas y a mí me dio por dejar el ballet, no hubo quien me convenciera. Mi familia insistió tremendamente, la propia Vicentina igual, y yo ni a palos habría entendido, me dio por eso.
Llego hasta este punto porque al contarle a mi hijo la historia tal cual ocurrió, él, que está en el mundo de la música desde bien pequeñito porque estudió violín, un instrumento muy difícil, y sabe cuánto dejó de jugar, de ver Los Muñe, de dormir mañanas, en fin todo lo que realiza un niño como lo más natural del mundo, hizo una reflexión que me obligó a cambiar mi concepto de una manera radical.
Me dijo estas palabras: “Mamá tú no sufriste frustración alguna, tú no luchaste por algo que dices querías ser, cuando uno lucha y no lo consigue, entonces sí puede hablarse de frustración, sencillamente tú no quisiste”.
Me dejó sin palabras. Por eso comparto y rectifico mi parecer. Eso de que, ¿Mi frustración confesa?, no ser bailarina clásica, ya no cabe. Sencillamente no lo fui por pereza y no medí las consecuencias. Solo eso.

10 comentarios:

  1. Cuki ,muy lindas y sabias confesiones, me encantó.

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  2. No tengo seguridad de quién colocó este comentario. De todas maneras lo agradezco igual!!!!!!

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  3. A Desi Vergara, Ernesto Varona, Walkyria Madan, y a mi querida prima Lily, les agradezco infinitamente sus comentarios dejados en Facebook. Los quiero a todos!!!!

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  4. A mi amiga Tati también le agradezco el leerme y comentar por Facebook, el blog a veces se porta mal y no la deja comentar. Ya otros me lo han hecho saber igual, mis cariños!!!!

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  5. Hola amiga... es digno de reconocer el cuánto eres capás de sorprendernos con tus reales y maravillosas vivencias. Medios que en su totalidad justifican el maravilloso ser en el que has llegado a convertirte. Saludos y abrazos miles...

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  6. Hola amigo: Son cosas que pasan cotidianamente, pero que lo marcan a una, fíjate, me pasé una vida entera hablando de una frustración que no tenía, más bien era haraganería. Mi hijo me sacó del error, y es bueno reconocerlo, mis saludos y mis abrazos para ti, que pases un feliz día. Por aquí con un poquito de lluvia, por eso no he ido a coger fresquito a tu-mi Orilla del Mar!!!!

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  7. Esperanza Manresa24 de mayo de 2015, 16:49

    AMIGAAA JAJAJAJ BUENO NO POR GUSTO SOMOS AMIGAS, YO SOY UNA BAILARINA CLASICA FRUSTRADA!!!! AMO EL BAILE DE TODO GENERO COMO A MI MISMA, perooooo jajjajajaaj la vida me jugo una mala pasada!!!!!! vicentina una mujer llena de amor para todos, fue mi directora y gloria padron mi profesora, perooooo jajaja me cayo bichitos en la cabeza y fue tanto el complejo imaginate primera vez q yo tenia eso y solo era una bebe de 8 anos, no quice regresar nunca mas la pena y el bochorno me troncharon mi suenos, dime algo jajajajaj bueno nada la vida y el destino no quiso q yo fuera una bailarina jajaja un beso y un abrazo amiga una vez mas lindo trabajo y tu en todos los generos eres espectacular con la computadora delante y la muza en tu corazon no hay trabajo periodistico tuyo q uno deje sentirse impactada y emocionada, claro esta por eso la gran persona y ser humano q eres, un aburrrrrr desde el muy lejano.... los quiero mucho

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  8. Espe, qué risa me ha dado tu comentario, ¿sabes una cosa?, debiste regresar y sin pena, pero también sé cuánto influyen los complejos en esas edades. Quizá tú sí lo hubieras logrado, quiero decir, el ser bailarina, en mí quedó demostrado que la haraganería se adueñó de mi persona y pudo más, y ¿sabes qué?, eso fue peor, al menos así pienso.
    Veremos qué me depara la musa para que me sigas leyendo, ja ja ja, casi es una "cañona". También te queremos y recordamos mucho, otro aburrrrrrrrrr acompañado de mi besito!!!!!

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  9. Tengo una amiga, Gloria del Río, como decimos de los años. Ella se queja de no conseguir comentar en el blog y la complací, como me lo hizo llegar por Facebook, aquí lo pego:
    Hola amiga, leí tu crónica del ballet y como siempre te hice mi comentario y ya me retiré no doy pié con bola. Así que los comentarios van por aquí. Te decía: No puedo creer que esa haya sido la causa de tu abandono, yo no le pongo nombre pues eres tú la dueña de las causas. Lo que sí concuerdo plenamente con Orielito, y agrego que todo ocurre por una causa, quién puede asegurar que de no haber sido así él estuviera en este mundo, para felicidad tuya y de todos, porque no hay dudas de que es un talento en el violín y en la vida. Así que demos por buena la decisión de no ser bailarina¡¡¡¡. Un abrazo grande amiga y espero te guste.

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    1. Y como debo hacer te respondo.
      Gracias amiga por esforzarte tanto. Primero por entrar y leer y luego por empeñarte en dejar tus huellas por aquí.
      Sí, lo principal es eso, que coincidimos con Orielito. Realmente él me dio una respuesta a algo que yo llamaba: frustración confesa.
      Te agradezco además, por tu opinión acerca de mi hijo, en algo que las dos hemos sido bendecidas. Los tuyos (hembra y varón), igual, y ya con nieta, así es que...Otro abrazo grande para ti y claro que me gustó, más bien, me encantó, besitos

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